La demolición del antiguo palacio del “Rey Moskitu” causó críticas de parte de ciudadanos, porque nunca se hizo nada para restaurarlo ni conservarlo. Foto | Cortesía | Ileana Lacayo

Museo afrodescendiente en antiguo palacio miskitu

La Costeñísima
Publicado el 31 enero, 2017 a las 2:31 pm

La Alcaldía de Bluefields demolió el antiguo edificio, conocido popularmente como “Palacio del Rey Mosko”, debido a su deterioro. “Se construirá un nuevo edificio, rescatando el diseño original, se tiene previsto en octubre de este año hacer la inauguración del nuevo museo afrodescendiente”, dijo el vocero de la municipalidad Edén Borge, el día de la demolición a principios de julio de 2016.

“Nos quedan pocos edificios con el valor histórico como este, es terrible que lo hayan destruido, el Palacio del Rey Miskitu debió de haberse conservado desde hace muchos años”, reclamó Earl Gregory Taylor, líder juvenil costeño.

Keyla Chow, socióloga costeña, comentó que “al principio creí que le iban a dar mantenimiento, pero después desapareció, lo ideal era que mantuvieran la estructura original.

Esencia de la Nación de la Mosquitia

El antiguo edificio se mantuvo en pie por más de 170 años, aunque con modificaciones; el mismo conservaba la esencia de lo que fue la época de la Nación de la Mosquitia.

El Palacio fue testigo del mandato de los cinco últimos miembros del estado hereditario, asentado en la costa Caribe de Nicaragua y Honduras; el historiador caribeño Jhonny Hodgson Deerings cita en su historiografía sobre la “dinastía miskita” a los siguientes reyes: Jorge IV (1845-1864); Guillermo I (1865-1879); George William Albert Hendy (1879-1888); Jonathan Charles Fredicks (1889-1890) y el último monarca fue Robert Henry Clarence (1890-1894).

Cuando el Rey “Mosco” perdió poder

Según Miguel González Pérez, antropólogo costeño, “se dice que a mediados del siglo XIX el Rey (Jefe de la Mosquitia) estaba cada vez más alejado de las áreas tradicionales del pueblo indígena, perdía influencia y poder y además estaba controlado por los Estados Unidos, por eso el centro político y residencia del jefe de la reserva se trasladó de Río Coco (Caribe Norte ) a Laguna de Perlas (Caribe Sur) y más tarde, en 1844, se instaló en Bluefields bajo la protección y control de Patrick Walker (cónsul norteamericano)”.

Historiadores y académicos concuerdan en que cuando la Reserva se trasladó hacia Bluefields el liderazgo indígena iba perdiendo su fuerza y en el Consejo de Estado (disuelto en 1894) el único indígena era el Rey Robert Henry Clarence, mientras que en el consejo estaba un médico inglés, un secretario escocés y el resto eran funcionarios creoles (cuatro).

El proyecto del museo afrodescendiente

El proyecto de construcción del nuevo edificio donde funcionó la antigua Residencia “Rey Moskitu”, tiene un costo de 1 millón 800 mil córdobas. Cuando esté terminado se tiene planificado que opere como casa museo de los afrodescendientes.

El anuncio de que funcionará como museo afrodescendiente ha causado molestia entre grupos indígenas miskitus. “Esto es una burla, esa casa representa mucho para el poder autóctono que vivimos en la costa y que era gobernada por miskitos”, dijo Laura Padilla, comunicadora miskita.

En Bluefields funciona desde hace unos diez años un museo de historia de la costa Caribe, ubicado en el Centro de Investigación y Documentación de la Costa Caribe (Cidca-BICU); el mismo recoge piezas con valor histórico, como por ejemplo la silla o trono utilizado por el último rey de La Moskitia; pero además piezas arqueológicas de pueblos originarios de esta zona del país.

Desde los años ochenta en el Palacio del Rey Miskitu funcionaron oficinas de la Policía Nacional, pero en el 2015 se regresó el inmueble a la comuna de Bluefields para preparar las obras de reconstrucción del edificio histórico. En el tiempo que estuvo ahí, la Policía realizó algunos mantenimientos y trató de conservar la fachada, pero en 1988, con el paso del huracán Juana, una parte del frente de la casa se destruyó y cuando la reconstruyeron perdió parte de su diseño original.

*Nota original publicada en La Prensa, en julio de 2016, por la periodista Ileana Lacayo. Puede leer la noticia aquí.